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DATOS DE LA CALABAZA.

Período de cultivo:
Primavera y verano
Ocupación del terreno:
5-6 meses
Temperatura óptima de desarrollo:
20 - 28º C
Temperatura mínima:
10ºC
Asociaciones favorables
Apio, col, girasol, arvejas, lechugas, judías y millo.
Marco de plantación:
1x2 m.
Distancia entre líneas de plantación:
1 planta cada 2 m.
Distancia entre semillas:
2 metros
Cultivo (necesita semillero):
Sí necesita.
Siembra directa:
No
Riesgos:
Regar mucho
Recolección:
5 ó 6 meses
Valor nutritivo:
Rica en vitamina A y C.
Historia:
Su origen es de México, América Central y del sur.

VIDEO DEL TRASPLANTE





VIDEO DEL CULTIVO SEMILLERO






Descripción de la calabaza


Es una planta anual, herbácea, vivaz y rozagante de tallos flexibles y trepadores. Tiene hojas cordiformes, pentalobuladas, de gran tamaño y nervaduras bien marcadas; presenta abundante pilosidad en hojas y tallo. Las flores son amarillas o anaranjadas, de pétalos carnosos, monoicas. El fruto es un tipo de baya llamada pepónide; presenta gran variación (polimorfismo); puede ser elongado o esférico, de color verde opalescente a naranja intenso, pasando por un crisol del ámbito de los colores amarillentos. La pulpa es de color amarillo-anaranjado, densa, de textura firme y de sabor dulce. Su aroma es característico a su fruto, particularmente llamativo por lo cual se lo utiliza culinariamente en gran medida.

Contiene en su interior numerosas semillas ovales, convexas, lisas, de 2 a 3 cm de largo, las cuales a su vez contienen una pulpa blanca y comestible; con las cuales se elaboran las tradicionales pepitas o pipas.

Hábitat y distribución



Botella mochica representando a un zapallo. Museo Larco, en Lima (Perú).

Es originaria de América, donde se desarrolla de forma silvestre en el Cono Sur y Mesoamérica. Los registros más antiguos de su cultivo se encuentran en la cultura Las Vegas, en la península de Santa Elena (Ecuador). Estos vestigios fueron estudiados en los años setenta y ochenta por la arqueóloga estadounidense Karen Stother. Los restos más antiguos hallados en la costa de Perú datan de más de 6000 a. C. Hace dos mil años ya era domesticada por la cultura mochica, en el Perú. Fue introducida en época temprana a Europa (finales del siglo XVI), donde por la facilidad de su hibridación se la confundió inicialmente con las calabazas de peregrino (Lagenaria siceraria). Hoy se cultiva extensamente en regiones templadas y subtropicales de todo el mundo.

Cultivo



Planta de Cucurbita maxima subsp. andreana, antecesor silvestre de la forma cultivada creciendo al costado de un camino.

La C. maxima se da de semilla con facilidad. Debe cuidarse la selección de la misma, pues espontáneamente híbrida con otras especies de Cucurbita, e incluso con otros géneros afines. Depende en gran medida de la polinización de abejas para dar fruto. Prefiere suelos ligeros, secos, aireados, silicáceos, bien drenados, arenosos y húmedos; no resiste heladas ni sequías aunque tolera muy bien temperaturas muy cálidas y frías. Es una planta bastante resistente pues es capaz de sobrevivir podas extremas reemplazando al poco tiempo con brotes ramas perdidas. Se cosecha alrededor de seis meses después de la plantación.

Usos


La flor y el fruto de C. maxima se consumen como verdura; el fruto se conserva, en condiciones adecuadas de luz, temperatura y humedad o CNPT (condiciones normales de presión y temperatura) hasta seis meses en buenas condiciones. Es rica en betacaroteno y glucosa. También contiene cantidades significativas de ácido hialurónico, ácido pteroil-L-glutámico, cianopramina, dihidrocodeína, fenilalanina, retinol y riboflavina (vitamina B2).

Se la puede consumir en conserva o en compota, mediante el agregado de pequeñas limaduras, cubos o un ladrillo (dependiendo de la cantidad de compota a realizar) de sodio o potasio para neutralizar los ácidos producidos por el proceso de la compostura, logrando así un sabor dulce suave, para nada ácido, sopas, jugos.

El fruto contiene numerosas semillas, las cuales presentan pulpa blanca comestible, con ellas se elaboran las tradicionales «pepitas» (o «semillas» como se las conoce en algunas zonas de México, «pipas» en España), secando las semillas al sol, y tostándolas en un comal, con sal, sin que se quemen, es muy común encontrarlas en puestos de la calle envueltas en bolsas de papel celofán. A estas semillas o pipas se las conoce como «pipas de calabaza» y se les otorgan propiedades curativas y preventivas en el ámbito de la medicina natural.

Forma parte de los rituales del Día de Muertos de varios países de América (Estados Unidos - halloween, Guatemala, México...).